Un viaje de ida

Aburre un poco ver esa típica imagen del ala del avión por encima de las nubes, cierto? Es monótono ver esa imagen todo el tiempo en una pantalla, pero la realidad es que nunca te aburrís de ver eso a través de una ventana. Lo mismo me pasa con los trenes, pero en este caso la sensación es más profunda, el paisaje cambia constantemente, incluso los pasajeros se van renovando, y los trenes son medios de transporte más propicios para iniciar conversaciones con extraños: La gente va más relajada (no es un medio de transporte donde uno pueda sentir claustrofobia), se puede caminar libremente por los vagones, por los pasillos, sentarse un rato junto a las puertas donde la gente suele ir a fumar… Y todo esto va acompañado del hipnotizante sonido del golpeteo de las ruedas del tren. Junto con el sonido de la lluvia, es uno de los sonidos de fondo que más me gusta escuchar mientras trabajo (Les recomiendo esta aplicación, tanto web como para celu: http://www.noisli.com).

Me encanta viajar, pero no de manera apresurada. No me gusta planear las cosas en exceso y tomarme apenas dos o tres días para “recorrer” la ciudad. No me gusta estar dos días en París para sacarme fotos en la torre Eiffel, en el Arco del Triunfo y en los Champs Elysees para después saltar a un tren o un avión y seguir con el mismo ritmo a otras ciudades durante dos semanas. Estoy en contra de los viajes en los que se intenta visitar la mayor cantidad de lugares posibles en dos o tres semanas simplemente para justificar que uno hace un viaje tan largo y costoso. De esos viajes, en mi opinión, sólo te quedan las fotos y la anécdota de que estuviste ahí. Yo prefiero pasar al menos una semana en cada destino y tomarme el tiempo para recorrer la ciudad con tranquilidad, caminando mucho, perdiéndome en callejones, en pocas palabras, explorando más allá de lo que uno puede simplemente buscar en internet.

Explorando la selva en Pai, Tailandia.
Explorando la selva en Pai, Tailandia.

También estoy en contra del mito de que viajar es caro. Vivir una vida “normal” (o sea, tener un trabajo de 8 horas, alquilando departamento y tomándose vacaciones una vez por año) es caro. Piensen en los gastos mensuales que se tienen con una vida normal (en transporte, por ejemplo, sobre todo si se tiene un auto!), en las deudas eternas de la tarjeta de crédito, en los “pequeños gastos” que se hacen por vagancia (delivery de comida), por complacerse (comprarse cosas para generar una falsa y fugaz sensación de felicidad), pero que sumándolos se comen gran parte de tu ingreso anual. Pero lo que más perdés con ese estilo de vida es tiempo. No sólo perdés tiempo camino al trabajo y volviéndo a casa, también perdés tiempo en tu trabajo (en el caso de que estés trabajando en algo que no tiene nada que ver con tu verdadera pasión), y perdés tiempo cuando necesitás descansar por todo el estrés que te genera el trabajo. Entonces cuánto tiempo libre tenés realmente? Cuánto de ese tiempo libre aprovechás para hacer lo que te hace felíz, como hacer deporte, juntarte con amigos… Cuánto de ese tiempo libre desperdicias con tu celular o mirando tele? (Mucha gente piensa que eso también es descansar, pero es todo lo contrario, estarás descansando tus músculos pero estás arruinando tus ojos y tu cerebro!).

Pero cómo se escapa de todo eso? Poniéndo el mismo esfuerzo que uno pone en bancarse una vida rutinaria y esclavizante, en algo que realmente te haga felíz. Yo tuve que esforzarme mucho para llegar a esto, y tuve que hacer muchos sacrificios, pero todo rindió frutos porque tengo la suerte de nunca haber tenido un trabajo de oficina ni nada que se le pareciera.

Terminé mis estudios universitarios sin perder demasiado tiempo trabajando, y antes de finalizar ya estaba trabajando de forma freelance, aunque no era mi principal fuente de ingresos. Estudié Diseño de Imágen y Sonido en la UBA, pero simultáneamente pasaba mucho tiempo aprendiendo diseño 3D por mi cuenta, mirando tutoriales y experimentando. Investigando mucho aprendí lo poderoso que puede ser Internet como herramienta laboral, y conseguí mucho trabajo a través de plataformas de trabajo freelance como Elance y Odesk (Ahora fusionadas en Upwork). Empecé de abajo, cobrando muy poco por mis trabajos, para poder armarme de una buena reputación, pero en cuestión de un par de años mi trabajo como freelancer se convirtió en mi principal fuente de ingresos (más adelante escribiré sobre las maravillas de los “ingresos pasivos”).

De Freelance a “nómada digital”

Luego de muchos años de trabajar como diseñador 3D de manera freelance en Buenos Aires, decidí dar el primer paso hacia la vida nómade. Para aquellos que no están familiarizados con el término, un “nómada digital” es aquel que se gana la vida trabajando de forma independiente, sin depender de una ubicación geográfica determinada. En la mayoría de los casos, nos dedicamos a profesiones que pueden desempeñarse online (Abundan los desarrolladores, programadores, diseñadores web, editores y traductores). Entonces, lo único que me hace falta para disfrutar de este estilo de vida es mi notebook y una conexión estable a internet.

En muchas ciudades hay cafés que abren las 24hs donde uno puede sentarse tranquilamente a trabajar con su laptop disfrutando de un té, café y por qué no una porción de torta!

Mi primera experiencia fue corta, un viaje de dos meses por Rusia y Finlandia. Un mes lo dediqué más que nada a viajar, y el segundo mes decidí alquilar un departamento en San Petersburgo para quedarme ahí y ver qué tal me iba. Como primer intento fue una experiencia increíble. La ciudad es hermosa y tiene prácticamente todo lo que a mí me gusta para un lugar en el que pueda quedarme a largo plazo: es una ciudad relativamente chica y segura (lo que se considera el centro de la ciudad), con canales, muchos parques, paisajes urbanos agradables, mucha cultura, y con una red de transporte público eficiente y de buena calidad.

Mi departamento era muy cómodo y tenía todo lo que necesitaba, hasta una pequeña cocina. Pero lo más importante era que estaba muy bien ubicado, lo que me permitía ir caminando a cualquier lugar al que necesitaba ir, y si las distancias eran muy largas o el clima poco agradable para una caminata, a menos de 200 metros tenía dos estaciones de subte.

Mi departamento estaba a orillas del canal Moyka, en el centro de San Petersburgo
Mi departamento estaba a orillas del canal Moyka, en el centro de San Petersburgo

A pesar de que fue sólo un mes, me sobró para darme cuenta de que era el estilo de vida que quería: pasar entre uno y tres meses en distintas ciudades del mundo, y al mismo tiempo, trabajando en lo que me apasiona. Viajando uno aprecia más el tiempo. Al instalarse en un lugar uno es propenso a ponerse cómodo, a generarse rutinas, a posponer todo. Pero cuando estás constantemente moviéndote y cambiando de entorno, te mantenés activo, y tu curiosidad por explorar y conocer nuevos lugares y culturas se renueva. Es otra ventaja de trabajar como freelancer. A mi no me gusta trabajar siempre en el mismo lugar encerrado. En general cuando viajo busco lugares chicos para hospedarme, y prefiero trabajar en cafés o espacios de coworking. Hay lugares con ambientes muy agradables, y es una buena forma de conocer otras personas viviendo de la misma manera, o incluso conocer locales.

Después de este viaje bautismo decidí aumentar la apuesta, y me fui 5 meses de viaje por India, Nepal, Malasia y Tailandia. Ya escribiré sobre cada uno de esos destinos, porque cada uno merece su propio post. Y mientras escribo esto, desde Buenos Aires, me preparo para dar otro gran salto: esta vez me voy, pero sin pasaje de vuelta.

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  1. ayyyyyy…sin pasaje…pero ….“To travel is to leave home
    is to leave the friends
    is to try to fly.
    Flying meeting new branches
    walking roads
    is to try to change.

    To travel is dress as madmen
    is to say “I don’t mind”
    is to want to come back.
    To return valuing the little
    enjoying a drink
    is the desire to start.

    To travel is to feel poet
    write a letter
    is to want to hug.
    Hug when you reach the door
    missing the calm
    is to allow being kissed.

    To travel is to become worldy
    is to meet another people
    is to start again.
    Starting offering your hand
    learning from the stronger
    is to feel loneliness.

    To travel is to leave home
    is to dress like a madman
    saying everything and nothing with a
    postcard.
    Is to sleep in another bed
    feel that the time is short
    to travel is to come back.!

    Gabriel García Marquez

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